REPORTAJES

A prueba las Triumph Tracker y Thruxton 400: la receta del éxito para el carnet A2

Publicado el 05/04/2026 en Pruebas de motos

TriumphTrackerThruxton400

Por Alfonso Somoza
@sukosomoza

Estamos en Málaga para vivir de primera mano la expansión de la familia 400 de Triumph. Tras el éxito de la Speed y la Scrambler, la firma británica nos ha convocado para probar dos propuestas con muchísima personalidad: la Tracker 400, con un inconfundible estilo Flat Track, y la Thruxton 400, que recupera un apellido legendario para los amantes de las Café Racer.

Bajo esa estética retro tan cuidada, ambas comparten el motor monocilíndrico que ya conocíamos, pero con un "plus". Triumph lo ha afinado para extraer 42 CV y un par motor de 37,5 Nm. Lo mejor no es la cifra en sí, sino que el 80% de ese empuje está disponible desde las 3.000 vueltas. Es un motor con una respuesta instantánea que te mantiene conectado al cambio constantemente para sacar lo mejor de él.

Hablemos de la Tracker 400. Lo primero que notas al subirte es el control. Triumph ha montado un manillar más bajo y ancho que el de la Speed, obligándote a esa postura de "codos abiertos" tan típica de las carreras en óvalos de tierra. Es una moto estrecha, con un asiento cómodo a 805 mm del suelo, lo que la hace muy accesible. En marcha se siente como un juguete; aunque pesa 173 kg, la agilidad que transmite te hace pensar que llevas algo mucho más ligero entre las piernas.

Por otro lado, la Thruxton 400 es harina de otro costal. Aquí mandan los semimanillares. Aunque están situados por encima de la tija para no ser excesivamente radicales, la postura es claramente más deportiva y carga más los brazos. Es una moto que te pide "pensar" más la trazada, pero que en curvas rápidas es una auténtica virguería. Además, viene calzada con unos Pirelli Rosso 4 que le sientan de maravilla para aprovechar su ADN deportivo.

En cuanto a la parte ciclo, ambas confían en un chasis de tubos de acero reforzado y una frenada firmada por ByBre (la segunda marca de Brembo). Montan un disco delantero de 300 mm con pinza radial de cuatro pistones que cumple con nota. En tecnología, Triumph apuesta por la sencillez efectiva: ABS de serie, control de tracción desconectable y una instrumentación que mezcla lo analógico con una pantalla LCD muy completa, a pesar de su tamaño compacto.

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Durante los casi 200 km de rutas reviradas por Málaga, me ha sorprendido que, pese a sus diferencias ergonómicas, el ritmo es prácticamente el mismo con ambas. Los neumáticos mixtos Pirelli MT60 RS de la Tracker funcionan sorprendentemente bien en asfalto, permitiéndote ir igual de rápido que con la Thruxton. Eso sí, un consejo de amigo: si te va la marcha con la Tracker, quítale los avisadores de las estriberas, porque rozan con muchísima facilidad.

No todo es perfecto, claro. Al ser motores monocilíndricos, las vibraciones están ahí. Triumph ha hecho un gran trabajo equilibrándolos, pero se perciben ligeramente en las estriberas y en los retrovisores cuando subes de vueltas. No llegan a ser molestas ni provocan hormigueos, pero es el peaje a pagar por esta configuración mecánica tan compacta y rabiosa.

La calidad de acabados es, sencillamente, puro Triumph. Aunque se fabrican en alianza con Bajaj en la India, si no te lo dicen, no lo notas. Detalles como el tapón del depósito estilo Monza o los portadorsales de la Tracker demuestran un mimo por el detalle que no tiene competencia en este segmento de cilindrada media. Son motos robustas, bien rematadas y visualmente muy atractivas.

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Si tengo que poner un "pero", quizás sea el precio. La Tracker arranca en 6.245 € y la Thruxton en 6.495 €. Es una cifra que las sitúa peligrosamente cerca de modelos de mayor cilindrada (incluso dentro de la propia marca). Creo que haberlas dejado por debajo de la barrera de los 6.000 € las habría hecho imbatibles para ese público joven que busca su primera moto con el carnet A2.

En definitiva, Triumph ha sabido diversificar su gama con dos motos que entran por los ojos y convencen en marcha. Si buscas diversión pura y estética Flat Track, la Tracker es tu moto; si prefieres el estilo clásico y una conducción más técnica, la Thruxton no te defraudará.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo el vídeo completo de la prueba para que podáis verlas (y escucharlas) en acción:

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